HIPNOSIS ¿REALIDAD O FICCION?

La hipnosis es el estado de inconsciencia semejante al sueño que se logra por sugestión y que se caracteriza por la sumisión de la voluntad de la persona a las órdenes de quien se lo ha provocado.

En algunas mentes, esta palabra es la llave de una vieja y chirriante puerta que conduce a un mundo mágico-esotérico. A otras, las trasporta a un escenario donde un ridículo voluntario imita a una gallina o se come una cebolla como si estuviera degustando una deliciosa manzana. Muy lejos de estas visiones, los científicos consideran la hipnosis como un fenómeno psicológico que se estudia dentro de los laboratorios. Y para los profesionales de la salud es una técnica que puede aumentar la efectividad de muchas terapias.

Ya en el siglo XIX y principios del XX se llevaron a cabo diversos experimentos para clarificar si la hipnosis era real o no. Pero los experimentos no se realizaron en condiciones bien controladas, y suscitaron más preguntas que respuestas. No fue hasta mediados de los 1960 cuando los psicólogos de la Universidad de Pensilvania Martin Orne y Fredrick Evans decidieron poner toda la carne en el asador.

En los ensayos, solicitaron a un grupo de personas especialmente sugestionable que cogieran una serpiente venenosa capaz de matar a una persona con su mordedura. Los participantes intentaron cogerla (aunque los investigadores habían dispuesto un cristal transparente para que eso no fuera posible y no acabar con la vida de nadie). Es decir, a primera vista parecía que los sometidos a trance eran capaces incluso de seguir órdenes aunque esas órdenes pudiesen matarles.

Sin embargo, los experimentadores diseñaron una segunda etapa del estudio aún más ingeniosa para verificar que esto era así. Escogieron a un grupo de personas nada sugestionables y les propusieron fingir que estaban en trance. Los resultados fueron muy parecidos. La gente obedecía órdenes. La cuestión era que nadie, en trance o no, creía realmente que en un experimento iban a permitirle coger una serpiente realmente venenosa. Es decir, todos sabían que no corrían peligro en realidad.

El ensayo, pues, no reunía las condiciones adecuadas. Sin embargo, las comisiones de ética universitaria no permiten que los participantes se expongan a situaciones que impliquen un riesgo real. ¿Cómo solucionarlo? Los investigadores se fijaron entonces en estudios más antiguos, realizados entre el siglo XIX y el XX, concretamente los realizados por Jules Liegeois. Al acabar la demostración, al parecer, un grupo de estudiantes de medicina un poco revoltosos le pidieron a la voluntaria, todavía en trance, que se quitara la ropa para ellos. La mujer no se desnudó.

Los expertos en hipnosis opinan que ésta depende de la capacidad de disociación de cada uno.

¿Te lo crees?

Mucha gente no confía en este método, ya que no creen en esa capacidad de la mente humana. Personalmente, creemos en esta técnica de la hipnosis.

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Jara Vazquez Morgado, Laura Godoy Cacho, Alejandro Lázare Lopera