Premio nobel de física de Gabriel Lippmann

Gabriel Lippmann, físico francés que estudió en la Escuela Normal Superior de París. Luego estuvo tres años en Alemania, donde amplió sus estudios. Fue nombrado profesor de física experimental de la Sorbona, y en el mismo año ingresó en la Academia de Ciencias.

En 1891, presentó un proceso que lo llevó al premio Nóbel de 1908, las “Placas Lippmann”, que permitían que una placa fotográfica registrase los colores de una foto. Al agregar la posibilidad de que la luz se reflejase inmediatamente después de atravesar la placa, Lippmann creaba figuras de interferencia donde la longitud de onda de la luz quedaba registrada, y se autorreproducía al iluminarla después con luz blanca.

El profesor Lippmann había desarrollado la teoría general de su procedimiento de reproducción fotográfica de los colores en 1886, pero éste no se presentó ante la Academia de las Ciencias hasta el 2 de febrero de 1891. El procedimiento está fundamentado en un método interferencial. En 1893 pudo presentar ante la academia fotografías tomadas por los hermanos Lumière en las que se reproducían los colores con un excelente ortocromatismo. Publicó de modo completo su teoría en 1894. Para fijar los colores, utiliza una placa de cristal recubierta de una emulsión fotosensible a base de nitrato de plata y de bromuro de potasio. A continuación, la luz entra en la máquina y sigue dos caminos diferentes para impactar en la placa y hacer que reaccionen las partículas de plata.

No hay que confundir este procedimiento con el Autochrome de los propios hermanos Lumière, más conocidos, y que nos han dejado imágenes en color de finales del Siglo XIX. Este procedimiento funcionaba con pigmentos.

Gabriel_Lippmann2

Claudia Pires Muñoz, Sheila Mbumina Phanz Mesas, Marilo Sanchez Rodriguez

 

 

 

Gustav Hertz

Nació el 22 de julio de 1887 en Hamburgo, cursó estudios en las universidades de Gotinga, Munich y Berlín.

Gustav Hertz.jpg

Con el físico estadounidense James Franck, estudió el efecto del impacto de los electrones sobre los átomos. Como reconocimiento por estos ex

perimentos, que fueron la primera demostración de la teoría cuántica del físico alemán Max Planck, Hertz y Franck recibieron en 1925 el Premio Nobel de Física.

Fue profesor de Física experimental en la Universidad de Halle de 1925 a 1927 y en el Instituto de Física de Berlín desde 1928 hasta 1935, año en el que es nombrado director del Laboratorio de Investigación Siemens de Berlín. En 1945 se traslada a la Unión Soviética, donde prosigue su labor en la investigación atóm

ica y en el año 1951 se le otorgó el Premio Stalin.

Los estudios iniciales de Hertz para su tesis doctoral estaban relacionados con la absorción infrarroja del dióxido de carbono en relación con la presión y la presión parcial. Junto con Franck, llevó a cabo diversos estudios sobre el impacto de electrones, que les condujeron a su famoso experimento: en 1914, Hertz y Franck diseñaron el llamado experimento de Franck-Hertz, que confirmaba el modelo atómico de Bohr y abría las puertas a la mecánica cuántica formulada por Max Planck. Justo antes de su movilización, se encontraba realizando estudios y medidas sobre el potencial de ionización de varios gases.

Posteriormente, demostró las relaciones cuantitativas entre las series de líneas espectrales y la pérdida de energía de los electrones al colisionar con átomos.

En 1925, él y Franck reciben el Premio Nobel de Física.

Al volver a Berlín en 1928, se aplicó de forma incansable a la reconstrucción del Instituto de Física. Durante su periodo como director, fue el responsable del descubrimiento de un método para separar isótopos de neón mediante una cascada de difusión.

Hertz publicó muchos trabajos, tanto en solitario como de forma conjunta con Franck, sobre el intercambio cuantitativo de energía entre electrones y átomos, así como sobre la separación de isotopos.

Hertz era miembro de la Academia de Ciencias Alemana en Berlín, así como de la Academia de Ciencias de Gotinga, miembro honorario de la Academia de Ciencias Húngara, miembro

de la Academia de Ciencias Checoslovaca, y miembro extranjero de la Academia de Ciencias de la U.R.S.S..

Además del premio Nobel, recibió la Medalla Max Planck de la Sociedad Alemana de Física.

Gustav Hertz falleció el 30 de octubre de 1975 en Berlín.

Realizado por: Adrián Marín y Cesar Martín

John Bardeen

La historia de la ciencia, nos ha contado que no es simpre justa con todos sus protagononistas. Unos gozan de una enorme popularidad y sin embargo otros son olvidados o poco conocidos.  Y lo más curioso es que, paradójicamente, en muchas ocasiones estos científicos “poco conocidos” han realizado importantísimas aportaciones a la ciencia. Con este caso, quiero señalar a  John Bardeen, uno de los científicos más importantes del siglo XX y que, por desgracia, no goza de una fama a la altura de sus contribuciones.

Desde 1951 hasta 1975 ejerció como profesor en la Universidad de Illinois. Durante este período desarrolló, en colaboración con Cooper y Schrieffer, la labor teórica en la cual se cimentaron todas las investigaciones posteriores en el terreno de la superconductividad, denominada teoría BCS por las iniciales de los apellidos de sus creadores.

John Bardeen fue un fisico estadounidense que nació el 23 de mayo de 1908 y falleció el 30 de enero de 1991 a los 81 años.

John fue galardonado con los Premios Nobel de Física de los años 1956 y 1972, convirtiendose en unos de las pocas personas que hah ganado mas de una vez este premio (junto con Marie Curie, Linus Pauling y Erederick Sanger).

Su padre era profesor de anatomía, y su madre, que gozaba de cierta fama, se dedicaba al mundo del arte.  En definitiva podemos decir que John nació en una familia intelectual que siempre fue ayudado y apoyado en sus estudios.

Además, John fue un alumno brillante desde pequeño y sentía una gran pasión por la ciencia. Incluso podemos resaltar lo que sus profesores decían de el:  ¨Bardeen gozaba de un gran talento para las matemáticas y que en un futuro podría conseguir un trabajo dentro de ese campo.¨

Terminó la educación secundaria con 15 años, pero sus profesores aseguraron que podría haberla abandonado varios años antes. Alguna gente, afirma que Bardeen no tomó la decision de abandonar la escuela antes debido al cancer que sufria su madre. Incluso sus profesores decían que este queria seguir apliando sus conocimientos.

En la universidad pasó a formar parte de algunas de las más importantes asociaciones estudiantiles y se licenció en ingeniería. Más tarde, en el año 1936, acabaría consiguiendo un doctorado en la materia que más le gustaba: La física matemática.

Influenciado y apoyado por científicos tan importantes como Van Vleck, Paul Dirac y otros, su carrera tenía un futuro muy prometedor, y teniendo en cuenta sus aportaciones, así fue.

John recibió muchas ofertas de trabajo, pero este las fue rechazando todas.
Finalmente, el lugar en el que se sintió mas cómodo fue en el laboratorio Bell, donde pasó gran parte de su vida.

1947 es una de las epocas mas remarcables de John. Un dia trabajando con sus compañeros de laboratorio descubrieron un invento, El transistor. Pero no era precisamente su trabajo el de descubrir el transistor, sino un proyecto de telefofonía que acabó desembocando en este invento.

Básicamente, el transistor se utiliza para controlar y regular una corriente muy grande mediante una señal muy pequeña (sus usos son innumerables: Como amplificador, como oscilador, como convertidor…).

La creación del transistor es, probablemente, el mayor invento del siglo XX, y una enorme cantidad de la tecnología que usamos a día de hoy sería imposible sin los transistores. Algunos historiadores han llegado a decir que el transistor es para el siglo XX lo que la máquina de vapor fue para la Revolución Industrial.

Este invento es muy importante y necesario hoy en dia. Se utiliza tanto en las televisiones, ordenadores, teléfonos, móviles…   Es algo fundamental en cualquier aparato actual que tenga una mínima complejidad tecnológica.

Y todo este esfuerzo dio sus frutos: El premio Nobel de física de 1956 , “por sus investigaciones sobre los semiconductores y el descubrimiento del efecto transistor”.

 

Realizado por: Pablo Vargas García y Mario Santiago Martín.

 

 

El gol de Roberto Carlos

Un grupo de físicos se ha encargado de estudiar uno de los goles más espectaculares de la historia del fútbol para explicar que en ningún caso se debió a la casualidad. Se trata del lanzamiento de falta con el que Roberto Carlos dejó perplejo al guardameta francés Fabian Barthez en el año 1997, al conseguir una curva nunca vista antes en un disparo.

En estudio, publicado en el «New Journal of Physics» afirma que la antigua suposición de que el gol había sido una casualidad fantástica es incorrecta. Un equipo de científicos franceses ha desarrollado una ecuación para decribir la trayectoria del lanzamiento.

Su teoría confirma que se podría repetir un disparo similar en caso de conseguir un golpeo de balón con la fuerza necesaria, con el efecto preciso y, sobre todo, desde la suficiente distancia a la portería.

El brasileño Roberto Carlos anotó su golazo durante el partido inaugural del Torneo de Francia, una competición amistosa que se celebró en suelo galo antes de la Copa del Mundo de 1998.

Muchos expertos se refiere a ella como “el gol que desafió a la física”, pero esta investigación ha logrado una ecuación que describe su trayectoria con exactitud. “Hemos demostrado que la trayectoria de una esfera cuando gira al dársele efecto es una espiral”, explica el investigador principal, Christophe Clanet de la Escuela Politécnica de París.

El Doctor Clanet describe este camino como una “trayectoria en forma de concha de caracol”, en la que la curvatura aumenta a medida que la pelota se desplaza. El hecho de que Roberto Carlos chutase de una distancia de 35 metros, hizo que la mayor parte de la curva fuera visible.

Clanet y su colega David Quere se encontraban estudiando la trayectoria de las balas cuando hicieron este descubrimiento deportivo.

Su enfoque elimina los efectos de las turbulencias de aire y de la gravedad y han revelado la trayectoria puramente física de una esfera que gira sobre sí misma. “En un campo de fútbol real se puede ver algo parecido a esta espiral ideal, pero la gravedad lo modifica”, explicó el Doctor Clanet. “Sin embargo, si se chuta con la suficiente fuerza, como Roberto Carlos, se puede minimizar el efecto de la gravedad”.

Para los científicos, el aspecto crucial del maravilloso tanto del defensor brasileño fue la distancia que la pelota tuvo que recorrer hasta llegar a la portería de Barthez.

Y es que, como explica Clanet, “si esta distancia es pequeña sólo se ve la primera parte de la curva; pero si esa distancia es grande (como en el lanzamiento de Roberto Carlos) se ve el desarrollo de la curva y el conjunto de la trayectoria.”