Lago Nyos, Camerún, 1986

El lago Nyos, también conocido como Lago Lwi, es un lago que está situado encima de un volcán inactivo cerca del Monte Oku, en el noroeste de Camerún. Ocupa todo su cráter, uno de los 29 crateres volcánicos ocasionados por una explosión causada por agua subterránea que entra en contacto con lava caliente o magma. Ocupan lo que se conoce como campo volcánico de Oku, parte de una zona de fragilidad cortical, llamada línea volcánica de Camerún, que se extiende unos 1600 km, con la mitad de su longitud sumergida en el océano Atlántico.

El cráter del lago Nyos quizá se formó a raíz de una erupción freática explosiva (aquella que ocurre cuando el magma de un volcán, cuya temperatura es extrema, se pone en contacto con el suelo o una superficie que contiene agua, la cual se evapora rápidamente causando una explosión de vapor, agua, ceniza, piedras) hace unos 500 años. Su borde que alcanza los 1,8 km de ancho, está formado por fragmentos de materiales basálticos que contienen grandes bloques fracturados de granito.

El lago tiene más de 200 m de profundidad. Durante la temporada de lluvia, el agua desborda la orilla e inunda los valles vecinos.

El 21 de agosto de 1986, una nube de dióxido de carbono que se escapó del lago Nyos mató a unas 1.800 personas y 6.000 cabezas de ganado. Hasta 1 km³ de gas, desplazándose a casi 50 km/h, bajó los valles circundantes, expandiéndose unos 23 km a la redonda. A medida que avanzaba, el pesado gas se ceñía al terreno, desalojando el aire y asfixiando a personas y animales.

Testimonios

“Ifrain Che estaba en su choza de barro en un acantilado sobre el lago Nyos, en las volcánicas tierras altas del noroeste de Camerún. La luna iluminaba el agua, más allá las colinas y los valles. Alrededor de las 9 de la noche, Ifrain, un granjero que vivía con sus cuatro hijos, escuchó un temblor que parecía como el de un deslizamiento de rocas. Luego, una extraña niebla blanca se elevó desde el lago. Ifrain les dijo a sus hijos que parecía como que iba a comenzar a llover y se fue a la cama, sintiéndose un poco mal.

Más abajo, cerca de la orilla del lago, Halima Suley, una ganadera, y sus cuatro hijos se habían retirado para pasar la noche. Ella también sintió el retumbar; sonaba, recordaría más tarde, como “el grito de muchas voces”. De repente, un fuerte viento rugía a través del pequeño conglomerado de chozas con techos de paja de su familia, y rápidamente ella se desmayó, “como una muerta”, dijo. Con las primeras luces del día, Ifrain se dirigió colina abajo. El Nyos, normalmente de un azul cristalino, se había vuelto de un rojo opaco. Cuando llegó al único arroyo del lago, una cascada que caía desde un punto bajo en la orilla, encontró que este, contrariamente a lo normal, estaba seco. En ese momento notó el brutal silencio; aún el usual coro matutino de los pájaros y de los insectos estaba ausente. Ifrain estaba tan asustado que sus rodillas temblaban, y corrió a lo largo del lago. Luego escuchó llantos. Era Suley,“¡Ifraín!”, gritó. “¡Ven aquí! ¿Por qué está mi familia tirada en este lugar? ¿Por qué no se mueven?”

Ifrain miró : diseminados a su alrededor estaban los cuerpos de los hijos de Suley, los de 31 otros miembros de su familia y los cadáveres de sus 400 cabezas de vacas. Suley intentaba despertar a su fallecido padre. “Ese día no había moscas sobre los muertos”, dijo Ifrain. Las moscas también habían muerto.

Bajó corriendo la colina, hacia la villa que lleva el nombre del lago. Allí, casi todos los mil ochocientos residentes estaban muertos, incluyendo a sus padres, hermanos, tíos y tías. “Yo lloraba, y lloraba, y lloraba”, dijo.”


Muchas de las víctimas fueron halladas en sus camas, durmiendo o en la entrada de sus viviendas, lo que sugiere que murieron en el lugar. Los cuerpos yacían cerca de los fuegos del hogar, amontonados en los portales. Se notó un cambio en el color de la piel de los cadáveres a causa del contacto con el gas, lo que llevó a pensar que la poderosa nube pudo haber contenido un ácido disuelto. Todo ser vivo, animales, plantas e insectos fueron hallados muertos en los alrededores del lago. Cuando el gas llegó a la superficie, causó una enorme explosión provocando un tsunami que alcanzó una altura de 5 metros. Algunas personas que permanecieron inconscientes durante más de un día, finalmente se despertaron, vieron muertos a los miembros de sus familias, y se suicidaron. En pocos días, científicos de todo el mundo llegaron al Nyos. Al principio, creyeron que el volcán había entrado en erupción, vomitando alguna clase de gases mortales. A lo largo de los meses, sin embargo, los investigadores pusieron en evidencia un desastre monstruoso, mucho más letal; uno que solamente se creía que era un mito: una explosión límnica.

Una erupción límnica (también llamada “fenómeno del lago explosivo“) es un extraño desastre natural, en el cual el dióxido de carbono erupciona súbitamente de las profundidades de un lago, asfixiando a la fauna, al ganado y a los seres humanos. Tal erupción también puede originar tsunamis en el lago en la medida que el CO2 asciende a la superficie desplazando agua. Los científicos creen que los deslizamientos de tierra, la actividad volcánica o ciertas explosiones pueden desencadenar una erupción de este tipo. Entre algunas de las características de la actividad límnica en los lagos cabe mencionar,  altas concentraciones de dioxido de carbono en el agua, un fondo de lacustre frío, lo que indica ausencia de interacción volcánica  directa con los aguas, capas de estrato con diferentes niveles de saturación de dioxido de carbono, carcanía a áreas de actividad volcánica.

 

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